Con la excusa de la guerra, Israel intensifica su ocupación de los Altos del Golán sirios

Israelíes se manifiestan en Jerusalén al grito de “¡Muerte a los árabes!”. (Foto de archivo)

Asa Winstanley

En muchos sentidos, la guerra de Siria ha sido un regalo para Israel. Por razones muy similares a las de EEUU, el gobierno de Tel Aviv está interesado en que la guerra se prolongue lo máximo posible. Expresado más crudamente por el venenoso demagogo antimusulmán Daniel Pipes, “apoyar a uno cualquiera de los lados equivale a perder en la guerra civil siria”. Una nueva versión de la estrategia imperial de “divide y vencerás”.

El gobierno sirio es un régimen opresor que ha abusado contra los derechos humanos. Es también un régimen que es independiente frente a los designios de EEUU para la región y, a menudo, actúa en franca oposición a ellos. El ejemplo más obvio de esto es el tradicional apoyo logístico que Damasco presta al brazo armado de Hizbolah, la principal fuerza de la resistencia libanesa contra Israel. Los combatientes de Hizbolah apoyan al régimen de Bashar al Asad en la guerra.

Por esta última razón, tanto EEUU como los gobiernos israelíes están encantados de que los combates continúen el mayor tiempo posible, ya que eso significa que Siria será una amenaza menor para EEUU y el dominio regional de Israel. Un beneficio colateral de todo esto para Israel ha sido que le está permitiendo incrementar y afianzar su ocupación de los Altos del Golán sirios.

Esta es una región del suroeste sirio que fue ocupada ilegalmente por Israel en la guerra de 1967. Si bien la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza es algo que todo el mundo entiende, no sucede lo mismo con la ocupación de los Altos del Golán.

En 1967, cuando Israel ocupó Gaza, Cisjordania y la península egipcia de Sinaí, también invadió los Altos del Golán en Siria. Más de 130.000 sirios que vivían en la región fueron expulsados o huyeron. Esto representaba entonces la mayoría de la población del territorio.

Israel comenzó a destruir pueblos en la región ocupada. Al cabo de un mes de ocupación, Israel empezó a construir asentamientos sobre las ruinas de aquellos pueblos, asentamientos que, según el derecho internacional, son ilegales. Israel prohibió a los habitantes de los pueblos sirios destruidos regresar a sus hogares y sus tierras. La situación se pareció, en muchos sentidos, a la limpieza étnica que Israel llevó a cabo en Palestina en 1948, aunque a menor escala.

En 1981, en abierta violación del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU, Israel se anexionó los Altos del Golán, sometiéndolo a sus propias leyes y políticas. Esta es una decisión que no ha sido tomada, aún, con Cisjordania y Gaza, porque, de hacerlo, la presión internacional obligaría a Israel a conceder a los 4,5 millones de palestinos de esos territorios el derecho de voto en las elecciones al parlamento israelí. Y esto es algo que Israel, el denominado “estado judío”, nunca tolerará, a menos que se vea obligado a hacerlo por la presión exterior.

Desde entonces, Israel ha afianzado su ocupación de los Altos del Golán de forma paulatina. Durante la actual guerra de Siria, Israel ha iniciado trabajos de perforación en busca de petróleo en el territorio ocupado. La compañía matriz de Afek, que está llevando a cabo las perforaciones, tiene en su consejo asesor al exvicepresidente de EEUU Dick Cheney, al magnate de los medios Rupert Murdoch y a Larry Summers, ex secretario del tesoro de Estados Unidos.

La semana pasada, la prensa israelí informó que Tel Aviv había autorizado la construcción de 1.600 nuevas viviendas en el asentamiento ilegal de Katzrin. Según Al Marsad, un grupo de derechos humanos de los Altos del Golán, el asentamiento está construido sobre los pueblos sirios destruidos de Qasrin, Shqef y Sanawber.

Al Marsad explica que “debido a las políticas [israelíes] discriminatorias de tierras, viviendas y ordenación del territorio, las áreas residenciales sirias [de los Altos del Golán] están gravemente superpobladas. Como consecuencia de las severas restricciones impuestas por las comisiones de planificación israelíes, es casi imposible para la población nativa de los pueblos sirios de los Altos del Golán conseguir permisos de construcción”. Esto nos recuerda a la situación existente en Jerusalén, por ejemplo, donde los palestinos rara vez consiguen permisos de construcción. “Así las cosas —sigue diciendo Al Marsad—, la población siria se ve obligada a construir casas sin permiso de construcción, pues esta es la única forma que tienen para afrontar sus necesidades de vivienda. La consecuencia inmediata es que los propietarios de casas sirias corren el riesgo de que sus hogares sean destruido. Este fue el caso de Basam Ibrahim, cuya casa de Machdal Shams fue demolida por las autoridades israelíes el mes pasado. En la actualidad, hay entre 80 y 90 casas cuyos dueños han sido avisados de que serán demolidas”.

La guerra en Siria sigue siendo una buena pantalla para ocultar la ocupación israelí de esta región olvidada de Siria. Al igual que la ocupación de Palestina, la ocupación israelí de los Altos del Golán sirios debe terminar inmediatamente.

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Asa Winstanley es periodista de investigación, vive en Londres y escribe sobre Palestina y Oriente Medio. Ha visitado varias veces Palestina desde 2004 y es originario del sur de Gales. Colabora en The Electronic Intifada, donde es editor adjunto y también tiene una columna semanal en Middle East Monitor.

Fuente: Under cover of war, Israel expands its occupation of Syria – Middle East Monitor

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Javier Villate

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