El alcalde de Jerusalén, orgulloso de los castigos colectivos contra los palestinos

Nir Barkat, alcalde de Jerusalén, durante una visita el barrio de Issawiya en Jerusalén Este.

Ben White / MEMO / Palestinalibre.org, 22 de septiembre de 2016 — A Nir Barkat, el alcalde de Jerusalén, le gusta presentarse ante Occidente como el representante de una ciudad abierta y plural, un lugar que conjuga con éxito su diversidad étnica y religiosa, a pesar de los complejos desafíos de "seguridad". La realidad, en cambio, es algo diferente.

Como se informó en el diario Haaretz (con agradecimientos a Ofer Neiman por la traducción), mientras hablaba recientemente con miembros del partido Likud, Barkat se jactó de infligir castigos colectivos a los barrios palestinos de la Jerusalén Este ocupada. De acuerdo con el periódico:

"[Barkat] Se mostraba orgulloso ... en la cooperación que había iniciado entre el municipio, la policía y el Shabak (el Shin Bet, el servicio secreto de la policía israelí), para castigar a los residentes palestinos de Jerusalén oriental o a sus familiares que son sospechosos de actos de terrorismo o disturbios, mediante los mecanismos de aplicación del municipio contra ellos".

Además, el informe añade: "Barkat también justificó la política de instalar barreras de hormigón alrededor de las aldeas palestinas en Jerusalén Este, como medio de disuasión sobre los residentes de llevar a cabo actos de terrorismo". En otras palabras, clara y explícita, castigos colectivos.

El contexto de la reunión de Barkat con los activistas del Likud en Jerusalén, según indicó el diario Haaretz, era el deseo del alcalde de "establecer una fuerte relación con el partido gobernante". Para ello, el alcalde habría dedicado "una parte sustancial de su tiempo en los últimos meses a reunirse con miembros del Likud".

Durante la última reunión, Barkat profundizó en su enfoque hacia los barrios palestinos de Jerusalén Este: "La cooperación entre los niveles civil y de seguridad" dijo, "de que la mayoría de la opinión pública no es consciente, ha sido creada". Continuó diciendo:

"Hemos desarrollado varios modelos muy interesantes. La primera es la cooperación entre Shabak [Shin Bet], la policía y las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en el municipio. Nos hemos sentado juntos y se han desarrollado modelos, con lo cual estamos muy satisfechos, no existen en otras parte y que están adaptadas a nuestra situación".

Barkat añadió: "De repente, los residentes mal entienden que el sistema público sabe cómo trabajar juntos, y de repente ser malo es desagradable, es desagradable estar en el otro lado."

Un extracto de una grabación de las declaraciones de Barkat fue también publicada por la ONG Ir Amim. Traducida por 972mag, Barkat declaraba orgulloso:

"He solicitado cierre de calles y toques de queda en Jerusalén... Hemos aprobado cerca de treinta cierres. Si alguien camina hoy en torno a la entrada y salida de los barrios palestinos, podrá ver bloqueos efectivos... Esta filosofía genera un alto nivel de coexistencia entre árabes y judíos en la ciudad"

Estas sinceras observaciones no resultan sorprendentes: bajo la vigilancia de Barkat, Jerusalén se ha convertido en "una ciudad-fortaleza de balas de goma,  batallas campales y protestas". En noviembre de 2014, luchando por hacer frente a una rebelión popular dirigida por los más jóvenes, funcionarios israelíes en Jerusalén realizaron "una amplia ofensiva contra los residentes palestinos de Jerusalén Este". Como Al-Jazeera informó:

"Las pequeñas empresas han sido clausuradas por facturas impagas o por carecer de las licencias adecuadas. El género ha sido confiscado. Uno de los residentes de la Ciudad Vieja, Said Shaludi, incluso fue obligado a retirar de su casa el calentador del agua porque había sido instalado sin permiso".

El mismo mes, el columnista israelí Nahum Barnea describió cómo el entonces jefe del Shin Bet, Yoram Cohen "cree ciegamente en el castigo colectivo como política disuasoria, sentencias de cárcel y multas para los padres de los niños que arrojan piedras, demoliciones de viviendas, deportaciones a Gaza, presión sobre la población a través de la recaudación forzosa de impuestos...". Barnea agregó: "Nir Barkat, comparte su opinión".

Un año después, en septiembre de 2015, el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, aprobaron un plan del que la policía admitió que tenía "un aspecto de castigo colectivo". El "objetivo", según publicó Haaretz, "es incrementar la presión sobre los residentes de Jerusalén Este y llevarlos a refrenar a los apedreadores y alborotadores".

Todo esto sucedió antes del estallido de violencia que tuvo lugar en el mes siguiente, y que ha continuado, con altibajos, durante todo el año pasado. En Jerusalén, una de las respuestas de Israel a la revuelta palestina de octubre de 2015 fue un castigo colectivo más obvio: restricción física al acceso a la ciudad.

Decenas de checkpoints y cierres de calles fueron impuestos por todo Jerusalén Este, instalados en los puntos de entrada de las comunidades palestinas. El 19 de octubre, una mujer palestina de 65 años de edad murió después de que un checkpoint retrasara su camino hacia el hospital, un traslado que debería durar 6 minutos hacia el hospital se convirtió en un viaje de 45 minutos.

Nir Barkat ha demostrado ser el alcalde apropiado para una ciudad que ha hecho suyas las formas de la anexión y la ocupación. Recientemente, Barkat declaró que la propuesta de un teleférico en la ciudad incluirá una parada en el barrio palestino de Silwan para que los usuarios "comprendan quién manda en esta ciudad".

Mientras tanto, las autoridades han demolido 121 estructuras de propiedad de palestinos en Jerusalén Este en 2016 hasta la fecha (hasta el 5 de septiembre); la cifra total para todo el año 2015 fue de 78. Una instantánea del costo humano; a comienzos de este mes, Nabih Al-Basti de 53 años, fue obligado a demoler su casa familiar, construida 19 años antes, para evitar fuertes multas si los funcionarios municipales llevaran a cabo la demolición.

Se trata de un alcalde que, recordemos, considera a los residentes no judíos de Jerusalén como una amenaza: "Hace veinte años, Jerusalén era 70% judía y 30% árabe, que es el objetivo del gobierno", señaló Barkat en 2010. "Hoy, la relación es de 65% frente a 35%, lo que constituye una amenaza estratégica para Jerusalén". En otras palabras, él es abiertamente racista.

A Barkat le gusta rechazar las críticas respecto a políticas como la de construcción de asentamientos afirmando que Jerusalén no es diferente a "cualquier otra ciudad del mundo". Pero las políticas municipales de castigo colectivo y desplazamiento colonial, de las que se siente tan orgulloso, dibujan una escena de una ciudad única en su sistema de apartheid.

Fuente: Jerusalem mayor boasts of collective punishment of city's Palestinians

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al originalinglés y a la traducción de Palestinalibre.org.

Fuente: Ben White, Middle East Monitor / Traducción: Palestinalibre.org

Fuente: El alcalde de Jerusalén, orgulloso de los castigos colectivos contra los palestinos

Javier Villate

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