El preso palestino Bilal Kayid sigue en ‘detención administrativa’

Miembros de Estudiantes de la Ciudad de Nueva York por la Justicia en Palestina y otros activistas se manifiestan en apoyo al preso palestino Bilal Kayid el 25 de julio de 2016. (Foto: Joe Catron)

Noreen Sadik / New Internationalist, 6 de octubre de 2016 — Tras pasar casi 14 años y medio en una prisión israelí por su militancia en el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Bilal Kayid debía ser puesto en libertad el 13 de junio. Pero no fue así.

Ese día le dijeron a Kayid que seguiría en prisión, pero ahora bajo “detención administrativa”, es decir, sin cargos ni juicio. Esta detención es de seis meses, prorrogables por otros seis de forma indefinida.

Dos días después, el 15 de junio, Kayid inició una huelga de hambre en protesta por su mantenimiento en prisión.

Un tribunal militar estableció que, en base a pruebas secretas sobre sus actividades antes de su arresto y sus intenciones para cuando fuera puesto en libertad, Kayid seguía representando una amenaza para la seguridad de Israel.

Setenta y un días más tarde, después de un grave deterioro de la salud de Kayid, su abogado llegó a un acuerdo con la fiscalía militar israelí y Kayid puso fin a su huelga de hambre. Dijo a quienes le apoyaron:

Mi agradecimiento y aprecio por todos los sacrificios que han hecho por el bien de Palestina y de la causa palestina, que se ha extraviado demasiado a menudo en los pasillos de la política y los papeles de los aplazamientos, y en particular la causa de los presos, que se ha abandonado y perdido aquí y allá. Hoy, este tema ha sido puesto sobre la mesa gracias a sus esfuerzos, su apoyo y su movilización, tanto en nuestra patria como en la diáspora. Los presos son los luchadores de ayer y los líderes de mañana. Debemos apoyarles y les recuerdo que hay todavía presos que están librando una batalla feroz contra el ocupante, que no entiende otro lenguaje que el del desafío.

Su detención administrativa no se renovará y Kayid será puesto en libertad el 12 de diciembre de este año.

El caso de Kayid ha sido centro de atención durante meses, pero en julio de 2016 había 7.000 presos políticos palestinos y 750 “detenidos administrativos” en las cárceles israelíes.

Según Addameer, una asociación de derechos humanos y apoyo a los presos, desde la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania en 1967, han sido arrestados más de 800.000 palestinos. Esto representa casi el 20 por ciento de la población de estos territorios.

El uso de la “detención administrativa” ha aumentado desde la segunda intifada (levantamiento), que comenzó en septiembre de 2000 y terminó en febrero de 2005. En vísperas de esta segunda intifada, 12 palestinos se encontraban en detención administrativa, pero en el transcurso del levantamiento su número llegó a los 8.000.

Addameer cree que el caso de Bilal Kayid —detenido el mismo día en que había terminado de cumplir su condena— establece un peligroso precedente y es un ejemplo del carácter arbitrario de la detención administrativa, que representa una forma de tortura psicológica y trato degradante.

Una potencia ocupante debe cumplir las leyes internacionales relativas a la detención administrativa.

La Cuarta Convención de Ginebra establece que la detención administrativa solo está permitida “cuando la seguridad de la Potencia Ocupante la hace absolutamente necesaria” o por “razones imperativas de seguridad”, pero no como una forma de castigo. Del mismo modo, la Convención declara que

  • una persona no debe ser transferida a otro territorio;
  • los detenidos deben estar en un lugar adecuado por lo que se refiere a la salud y la higiene, y no deben estar con presos que hayan cometido delitos;
  • el detenido tiene derecho a recibir visitas, especialmente de los familiares cercanos, de forma regular y tan a menudo como sea posible, y en casos de urgencia, tales como la muerte o enfermedad grave de familiares, los detenidos deben poder visitar sus casas.

Israel no cumple esta ley.

La legislación israelí permite que el jefe militar emita órdenes de detención administrativa en base a la presunción de que la seguridad del área o la seguridad pública está amenazada. Pero no ofrece ninguna definición de lo que es “seguridad del área” ni “seguridad pública”.

En la mayoría de los casos, dice un informe de Addameer, el juez militar toma una decisión en base a “un resumen de las pruebas, sin leer el contenido completo del material secreto, sin discutirlo con el delegado de los servicios de inteligencia y sin examinar la autenticidad de la información”.

Además, las decisiones se basan en pruebas secretas que el detenido y su abogado no conocen.

Kayid no tuvo la oportunidad de impugnar su detención, lo que supone una violación de sus derechos.

“La cruda realidad es que ni un solo palestino acusado de delitos relacionados con la supuesta seguridad o de otro tipo, y que pasa por el sistema judicial militar israelí, ha tenido un juicio justo”, insiste Addameer.

Al igual que otros presos palestinos detenidos por Israel, Kayid fue trasladado desde Cisjordania a centros de detención, de interrogación y prisiones del interior de Israel.

Fue trasladado de una prisión a otra, fue sometido a continuos registros de sus celdas y cacheos corporales, y fue castigado en celdas de aislamiento. Mientras estuvo en el hospital, a pesar de sus evidentes limitaciones físicas, le mantuvieron encadenado a la cama.

Le ofrecieron la libertad si aceptaba ser deportado a Jordania durante cuatro años. Lo rechazó. Las amenazas de mantenerlo bajo detención administrativa otros cuatro años no le amedrentaron.

A los palestinos no se les permite entrar en Israel sin permiso, razón por la cual muchos presos no tienen visitas de sus familiares o pasan años sin verles. Kayid no tuvo visitas de sus familiares y, estando en una celda de aislamiento, murió su padre.

Robert Piper, coordinador de la ONU para la ayuda al desarrollo y la asistencia humanitaria en los Territorios Palestinos Ocupados, dijo que “el número de detenidos administrativos es ahora el más alto de los últimos ocho años. Reitero la posición que la ONU ha mantenido durante años, según la cual todos los detenidos administrativos, sean palestinos o israelíes, deben ser acusados de algún delito o ser puestos en libertad sin demora”.

Tras instar a la comunidad internacional para que siga trabajando con el fin de garantizar que no se sigan cometiendo violaciones de los derechos humanos, Addameer ha declarado que “esta es una batalla abierta hasta que la política de detenciones administrativas termine”.

Fuente: Israel keeps Bilal Kayed in 'administrative detention' -- New Internationalist

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Javier Villate

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