La hipocresía del boicot de Israel

Miembros de la Lista Árabe Conjunta: Yamal Zahalka (izda.), Basil Gatas (centro) y Hanin Zoabi (dcha.) en una reunión del parlamento israelí el 8 de febrero de 2016. (Foto: Yonatan Sindel / Flash 90)

Neve Gordon

El 9 de octubre, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció que tenía la intención de apoyar la iniciativa de su coalición para boicotear a la Lista Conjunta, el tercer partido con más representantes en el parlamento israelí (Kneset). Este plan, promovido por el ministro de defensa Avigdor Lieberman, tiene como objetivo castigar la decisión del partido de no ir al funeral del expresidente Simón Peres, al que asistieron dignatarios de 70 países, entre ellos el presidente de EEUU Barack Obama y el de la Autoridad Palestina Mahmud Abás. “Los miembros de Lista Conjunta han demostrado que no hay nada que discutir con ellos”, afirmó Lieberman, y añadió que “debemos boicotear todas sus apariciones y discursos en el Kneset”.

En declaraciones realizadas al Canal 2 de la televisión israelí, el líder de Lista Árabe Conjunta, Ayman Odeh, explicó que el funeral de Peres formaba parte de un “día de duelo nacional en el que yo no tenía lugar, ni en la narrativa ni en los símbolos que me excluían, ni en las historias de un Peres que construyó las defensas de Israel”. Continuó recordando las actuaciones de Peres en su larga carrera política, desde su rol en el gobierno militar impuesto a los ciudadanos palestinos de Israel en el periodo 1948-1966, pasando por el papel que jugó en el desarrollo del arsenal nuclear israelí, hasta el que desempeñó en el ataque perpetrado por el ejército hebreo en 1996 contra un campo de refugiados de la ONU en la aldea libanesa de Qana, donde fueron asesinados 106 civiles. También se refirió a la inasistencia de Peres al funeral de Arafat (con quien compartió el Premio Nobel de la Paz) o de cualquier otro líder árabe israelí.

Quizá porque creía que el público israelí no tenía estómago para ello, Odeh no mencionó que Peres fue un colono toda su vida. En documentos recientemente revelados, Peres aparece diciendo que él no creía en un “estado Arafat” y que Jordania era el único estado para los palestinos, mientras que lamentaba la existencia de ciudadanos palestinos en Galilea. “Estoy viendo cómo están comiéndose Galilea y se me rompe el corazón”, dijo en 1978 al entonces primer ministro Menajem Beguin. Mucho más recientemente, Peres llegó a decir que “las operaciones de la Fuerza de Defensa de Israel hicieron posible la prosperidad económica en Cisjordania, liberaron a los ciudadanos del sur del Líbano del terror de Hizbolah y han posibilitado que los gazatíes tengan otra vez una vida normal”. Hasta su muerte, Peres fue una voz característica de la misión colonial civilizadora.

Durante la misma entrevista en el Canal 2, Odeh señaló que el próximo sábado la comunidad árabe-israelí conmemoraría el 16º aniversario de los disturbios de octubre de 2000, en los que 13 ciudadanos de la comunidad fueron asesinados por la policía en el transcurso de una serie de manifestaciones que protestaban por las acciones de Israel contra los palestinos en los inicios de la segunda intifada. “¿Asistirá alguien del gobierno?”, preguntó retóricamente Odeh. “¿Puede alguien entender nuestro dolor o no interesa a nadie?”.

A pesar del candoroso esfuerzo de Odeh para exponer la política racista de Israel hacia sus ciudadanos palestinos, la coalición de Netanyahu está decidida a boicotear a la Lista Árabe Conjunta.

Irónicamente, esta es la misma coalición que habló abiertamente en contra de la adopción de la estrategia de boicot como legítima herramienta política no-violenta para luchar contra la opresión del pueblo palestino por parte de Israel. De hecho, el gobierno de Netanyahu está gastando millones de dólares para combatir el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) palestino, mientras criminaliza a todo aquel que se atreva a apoyarlo públicamente. El ministro de interior Aryeh Deri y el de seguridad pública, Guilad Erdan, anunciaron la creación de una comisión para impedir que activistas del BDS entren en el país y para deportar a quienes ya están dentro.

Netanyahu y sus compinches dicen que boicotear el proyecto colonial de Israel es antisemita, pero ellos boicotean a los líderes palestinos que se atrevieron a no prestar sus últimos respetos a Peres. Están tan obsesionados por su retorcida lógica que han perdido todo sentido de la ironía.


Neve Gordon es coautor, junto a Nicola Perugini, del recientemente publicado The Human Right to Dominate

Fuente: Israel’s Boycott Hypocrisy

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Javier Villate

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