La violencia inherente del bloqueo israelí de Gaza

Foto: Swithun Crown (CC BY 2.0)

Mike Merryman-Lotze

Este otoño, Washington acordó entregar a Israel 38.000 millones de dólares durante los próximos diez años en concepto de ayuda militar, apuntalando el continuado papel de EEUU en la financiación de la ocupación de Palestina. Mientras tanto, mis amigos y colegas de Gaza viven con el temor de que se produzca otro importante ataque israelí en un futuro próximo.

Tienen muchas razones para temer otra escalada importante; la violencia es una realidad cotidiana en Gaza. En dos incidentes recientes, dispararon un cohete desde Gaza hacia Israel sin causar daños ni lesiones, y en ambos casos Israel respondió bombardeando objetivos en toda la franja.

Solo en el mes de agosto, Israel bombardeó más de 50 lugares en este pequeño territorio.

El relato que se suele hacer de estos hechos se reduce a un esquema de acción y reacción: los palestinos lanzan cohetes contra Israel y este responde. Escuchamos este mantra casi siempre que se produce un acontecimiento de esta clase. Pero es tristemente incompleto.

En los dos casos a los que nos estamos refiriendo, los cohetes no fueron disparados por Hamas, sino por pequeños grupos armados radicales contrarios al gobierno de Gaza. Estos grupos tratan de provocar ataques israelíes contra Hamas, con el objetivo de desestabilizar su control del territorio, porque consideran que esta organización está muy cómoda con el actual status quo.

Desde que tomó el poder en 2007, Hamas ha trabajado para controlar y limitar la violencia en Gaza. Fuera de los periodos de escaladas militares —que tienden a ser precipitados por los ataques israelíes—, Hamas no ha atacado a Israel desde Gaza.

Esto explica por qué, como ha señalado la prensa israelí, se lanzaron solamente 14 cohetes desde Gaza hacia Israel entre enero y agosto de este año. Ninguno fue disparado por Hamas, así que las represalias israelíes contra la organización islamista no tienen sentido.

Por supuesto, los 14 cohetes disparados desde Gaza son muchos para quienes estamos comprometidos con poner fin a todo tipo de violencia, y nada de esto debería ser tomado como una disculpa para otros tipos de violencia perpetrados por Hamas.

Pero como ha señalado la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA) en los territorios palestinos ocupados, también ha habido 45 incursiones militares israelíes en Gaza este año, los soldados hebreos han asesinado a siete palestinos en la franja y han herido a una media de cinco cada semana.

Esta es la parte de la historia que no se cuenta.

Por otra parte, Gaza está sometida a un bloqueo impuesto por Israel que limita severamente los viajes, el comercio y la vida de los gazatíes. A pesar de que el acuerdo de alto el fuego de 2014 estipulaba que las restricciones se levantarían gradualmente, nada de eso ha sucedido y el bloqueo sigue vigente.

Israel, con el apoyo de EEUU, dice que este bloqueo, que ya dura diez años, tiene como finalidad presionar a la población de Gaza para que se levante contra Hamas y proporcionar seguridad a los israelíes.

Si esas son las verdaderas motivaciones de Israel, entonces hay que decir que el bloqueo ha sido un completo fracaso. No ha detenido la violencia, no ha debilitado a Hamas y no ha proporcionado seguridad a los israelíes ni a los palestinos.

Pero, aunque el bloqueo no ha alcanzado los objetivos que Israel dice perseguir, sí ha tenido terribles consecuencias para la población civil de Gaza.

Dos años después de la última gran operación militar israelí, buena parte de Gaza sigue en ruinas.

De los 100.000 palestinos que fueron desplazados durante los bombardeos israelíes en el verano de 2014, más de 65.000 siguen sin hogar, pues el 70 por ciento de las casas que fueron destruidas o seriamente dañadas no ha sido reconstruido. Y esto se debe, en gran parte, a que Israel impide que entren en Gaza los materiales de construcción necesarios.

Este importante contexto suele estar ausente en los análisis de los expertos y los políticos norteamericanos sobre la situación en Gaza.

Tomando en cuenta el bloqueo y las frecuentes incursiones militares israelíes, el lanzamiento de menos de dos cohetes al mes por parte palestina no puede ser visto como una razón fundamental para la violencia.

Si EEUU quiere promover seriamente la paz entre israelíes y palestinos, evitar la violencia futura en Gaza y garantizar la seguridad, entonces debe reconocer la violencia inherente que supone la ocupación israelí y poner fin al bloqueo.

El próximo ataque contra Gaza que temen mis amigos será algo inevitable si nada cambia.


Mike Merryman-Lotze ha trabajado con el Comité de Servicios de los Amigos de EEUU como director del programa Palestina-Israel desde 2010.

Fuente: The Inherent Violence of Israel’s Gaza Blockade, CounterPunch, 27/10/2016

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Javier Villate

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